En Congosta comprobaremos si podemos obtener rentabilidad con pistachos y altramuces

28.01.2013 Por: La opinion de Zamora

 

Coordinador del proyecto de mejora de cultivos de secano y de reducción de emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera, el profesor de la Universidad de Valladolid Zacarías Clérigo Pérez explica las claves del proyecto que están llevando a cabo en Congosta y los logros que se esperan conseguir.

-¿En qué consiste el proyecto que están desarrollando de manera intercomunitaria en Congosta de Vidriales?

-Persigue dos objetivos muy claros. Por una parte mejorar aquellas tierras que tienen dificultades para poder producir económicamente productos agrícolas y silvícolas (tanto madera como frutos como el pistacho o la castaña); y por otra parte, aunque no es el objetivo fundamental porque estamos trabajando en una finca de 5.000 hectáreas en Lérida dentro del mismo proyecto, la captación de dióxido de carbono.

-¿Rendimiento de terrenos baldíos y captación de dióxido de carbono entonces?

-Sí , porque aunque en estas parcelas pequeñas de agricultura tradicional hay ciertos cultivos que también, aparte de tener un rentabilidad económica a través de sus productos, tienen rentabilidad por captura de CO2, y esa segunda fase es la que vamos a poner también en valor.

-En las 25 hectáreas que ha cedido el Ayuntamiento de Congosta qué investigación concreta van a desarrollar?

-En Congosta se trata primero, y eso es lo que se ha hecho este año, introducir unas mejoras agronómicas, entre ellas el micorrizado del suelo, y técnicas agrarias distintas de las que se practican ahora. En esa zona penetra muy mal la humedad y el Ph del suelo es excesivamente bajo. Esas dos características junto con que el terreno es pobre y tiene poca materia orgánica y pocos micronutrientes, pues hace que la producción de cereal o de otros productos sea mala o muy mala.

-¿Esto se puede cambiar?

-Lo que pretendemos es utilizar unas técnicas mejores que las que se estaban haciendo y sobre todo utilizar también micorrizas y calizas para elevar el Ph y hacer que la permeabilidad del suelo sea mayor. Esta parte es netamente agrícola y en ella nos centraremos este primer año.

-¿Y luego?

-A partir del año dos ya estamos micorrizando los árboles que vamos a plantar, de forma y manera que lo que vamos a hacer es, siguiendo con el cereal pero plantando también arbustos micorrizados, comprobar si somos capaces de obtener una rentabilidad con el pistacho, que tiene una fuerte demanda mundial, no solo a nivel de España y hacer que compagine la agricultura con los forestal porque uno de los problemas que tenemos en este país es que el agricultor no quiere ningún árbol. Cuando ve un árbol lo quita o lo quema y el que se dedica a lo forestal no quiere malas hierbas.

-Combinarán entonces árboles con fruto con los cultivos más habituales de la zona...

-Vamos a mezclar mediante lineas producción agrícola y forestal aunque no exclusivamente árboles, sino pensando en aquellos árboles que siendo rentables por su madera lo sean también efectivamente por su fruto. Pensamos en el pistacho, pero el castaño que allí se ha dado toda la vida que se produzca de una forma más reglada y con mayor calidad para obtener mejores precios. Además estamos hablando de productos ecológicos.

-¿Sin fertilizantes ni herbicidas?

-Sí y estamos en contra de los abonados tradicionales porque aparte de contaminar el suelo, para producir un mineral tradicional hay muchas emisiones de CO2 a la atmósfera. Con lo cual si no gastamos ese abono por una parte evitamos contaminar el suelo y por otra emisiones al producirlo. Estamos hablando de la utilización de productos lo más naturales posibles y juegan un papel fundamental los micorrizado y la caliza.

-Esta técnica de la micorrización parece novedosa por cuanto es tal vez más conocida para la producción de hongos y de setas en árboles. ¿En qué consiste y cómo se aplicará en Congosta?

-Claro, aquí hay dos tipos de micorriza. Por una parte hay una micorriza que en España no se ha utilizado nunca, que es para mejorar el suelo. Y a su vez nosotros vamos a utilizar la micorriza en los árboles. Sería impensable pensar en la trufa porque se tiene que dar en suelos muy calizos, pero si otro tipo de hongos comestibles. Todavía estamos estudiando cuáles van a ser los más convenientes con todos los socios del proyecto en el que hay especialistas en diferentes áreas. Nosotros lo que hacemos es coordinar a todos los expertos y aportar nuestros conocimientos.

-¿Son muchos los especialistas que trabajan en el proyecto?

-Dentro del grupo de trabajo hay ingenieros agrónomos, de monte, especialistas en hongos, especialistas en herbáceos, en arbóreos, especialistas en monitorización con nuevas técnicas de fotogrametría aérea, con lo cual pues vamos a ir evaluando año a año cual es el devenir de esa planta y de ver realmente el éxito que tenemos o no, porque esto no deja de ser un proyecto. Estamos convencidos de que la cosa funcionará pero hasta que no se cumplan los cinco años y se vayan viendo los resultados de cada etapa no podremos decir esto ha tenido un éxito al 10, al 20 o al 50%, o no es lo que esperábamos.

-¿Qué sensaciones tiene tras las primeras tomas de contacto?

-Yo he estado allí viéndolo y la verdad es que desde el punto de vista visual nos ha gustado mucho el campo. Pero estamos empezando. Hemos sembrando en noviembre y es muy pronto aún para saber que resultados vamos a obtener.

-Además del pistacho y de la castaña piensan también plantar altramuces. ¿Es así?

-Para ser precisos, de momento lo único que se ha sembrado es trigo. En primavera sembraremos leguminosas. La leguminosa que le va a esa zona por tener el Ph ácido pensamos que son los altramuces. Entonces plantaremos altramuces dentro de un mes o cuando se pueda físicamente hacerlo, y plantaremos también en plan de ensayo, porque son 25 hectáreas en total, forrajes para producir heno. Incluso probaremos, aunque sabemos que es muy difícil que se dé, con otras leguminosas tipo beza.

-¿Cómo serán el resto de etapas?

-Como he dicho el primer año se trata de cultivar herbáceos para mejorar el suelo y poder demostrar que este tipo de terreno es capaz de producir los cultivos tradicionales con técnicas novedosas. A partir de la primavera del próximo año realizaremos plantaciones arbóreas que haremos con un método novedosos; por una parte con técnicas tradicionales y por otra con water box (cajas de agua) que permiten que en veranos tórridos y secos, el árbol pueda mantenerse en los primeros estadios hasta que por sí mismo sea capaz de subsolar el suelo y coger el agua y demás nutrientes de las partes más recónditas.

-¿Y los tres siguientes años?

-Utilizaremos las técnicas silvícolas de las que he hablado para poder demostrar que en cinco años se puede comenzar a producir y es rentable la parte silvícola. Pero en este tiempo vamos a seguir produciendo cereales y leguminosas, esto es, cultivos de secano.

-¿Cuál sería el logro fundamental de este proyecto?

-Hay dos, pero el verdadero triunfo de este proyecto sería demostrar que desde el punto de vista social y económico este tipo de terrenos baldíos, que en España son diez millones de hectáreas escasamente rentables desde el punto de vista agrícola, y no solo en España, fueran productivos y factibles. Hasta ahora esto no es así y esos terrenos solo se cultivan para cobrar las ayudas de la PAC.

-¿Y el segundo?

-El segundo hito, que ya hemos hablado un poco de él, sería también demostrar a Europa y a la comunidad mundial de que España que es u n país que cotiza por derechos de CO2 y que cada año paga 60 millones de euros por verter más dióxido de carbono del que le corresponde, que puede retener el suficiente CO2. Y no solamente desde el punto de vista arbustivo, que está claro que sí, sino también incluso con cultivos como el cereal que es un cultivo fijador de dióxido de carbono, y más ahora que esta calentito este asunto de la PAC de que un 30% va por lo medioambiental y que los agricultores se puedan acoger porque realmente estén cumpliendo con esas obligaciones.

-Ese sería desde luego un triunfo notable pero ¿las administraciones impulsarían?

-No es la finalidad del proyecto y eso depende de ellas. Nosotros queremos al finalizar estos cinco años certificar y tener el papelito que diga que una hectárea de cebada o de trigo en Ayoó en estas condiciones fija, por ejemplo, una tonelada de CO2. Otra cosa es que las administraciones se involucren y lo apliquen.

Melgar de Fernamental, 1954

Docente desde hace más de treinta años y un investigador reputado de la región en temas agronómicos, el profesor Zacarías Clérigo considera que el verdadero logro del campo de ensayo de Congosta de Vidriales sería poder demostrar que terrenos baldíos en los que la productividad agrícola es mala se pueden realizar cultivos rentables que además retengan en el suelo y fijen dióxido de carbono. Coordinador de un proyecto que tiene numerosos socios y especialistas a su cargo, está convencido de que este lustro de investigación que acaba de comenzar en Congosta de Vidriales dará sus frutos y permitirá demostrar que los 10 millones de hectáreas de terreno improductivo en España podrían ser rentables aplicando las técnicas adecuadas y además reduciendo las emisiones a la atmósfera.